Es mejor callar y parecer tonto que hablar y demostrarlo

¿Cuántas veces has oído esta expresión?. Seguro que muchísimas, y seguro que tú mismo las has usado más de una vez pero ¿qué tal se te da ponerlo en práctica?.

A mi fatal la verdad.

Hay días que me levanto con una incontinencia verbal muy chunga y no hay manera de hacerme callar. Te pongo ejemplo práctico:

Habrás visto que ahí arriba justo debajo del título del post pone: “Tardarás en leerme unos 6 minutillos”. Pues bien, esto me ha costado un triunfo. Normalmente mis artículos no bajan de 12-13 minutos de media, y claro lo de “minutillos” suena a broma…

Así que, consciente de mi problema, en este post quiero destacar la importancia de ser concreto. Quiero escribir sobre lo positivo que es ir al grano, lo bueno que es no dar rodeos, centrar el tiro, no andarse por las ramas, no ser un brasas, resumir, quiero dejar claro que…

H Chavez/El Rey !Porque no te Callas!

¿Ves qué fácil?. Con un solo gif me he ahorrado mogollón de explicación y no he necesitado ni el audio…

Joder, somos muy cansinos de verdad. Nos quejamos mucho cuando alguien nos hace perder el tiempo, pero no nos damos cuenta de que nosotros hacemos lo mismo con los demás.

Y es que por desgracia todos sentimos que nos falta tiempo, siempre andamos agobiados mirando el reloj y resoplando. Así que estaría muy bien que entre todos nos ayudemos a ser un poquito más productivos y menos brasas: ¡Al lío por favor!, no me cuentes tu vida…

El tiempo es oro

Centraré mi defensa de la brevedad en dos situaciones muy comunes:

  1. La brevedad en las reuniones con tus clientes
  2. La brevedad en tus artículos del blog

No te enrolles en las reuniones con tus clientes o se volverá en tu contra

Aquí, como en el caso de la longitud de los artículos, muy a mi pesar hablo con conocimiento de causa. Hablo muchísimo y creo que demuestro ser más tonto de lo que creo por no saber callarme a tiempo

Es difícil ser breve cuando conoces el tema y además te gusta, así que es muy normal que te pases de frenada. Una cosa lleva a la otra y cuando quieres darte cuenta llevas un par de horazas de reunión… y desde luego la mayoría de las veces esos 120 minutillos no eran necesarios.

Una reunión “ladrillo” suele ser más o menos así, a ver si te ves reflejado:

Después de las presentaciones, de ofrecer un café y de hablar del clima un par de minutos entramos en faena.

Cuando llega tu turno, empiezas a explicar tu servicio haciendo hincapié en lo importante y subrayando tus puntos fuertes. Se nota que sabes de lo que hablas. Eres un profesional.

Tu cliente asiente y tú percibes que le está gustando lo que oye. La cosa marcha, así que pillas carrerilla y ya no hay quien te pare…

¡Estás muy arriba!

Así que sigues hablando, es tu momento. Una anécdota graciosa por aquí, un par de ejemplos prácticos por allá, bla bla bla, bli bli bli…

Tú piensas que todo va bien, pero amigo mío aunque no te lo creas ese es el comienzo del fin porque siguiendo con los refranes y las frases hechas, como suele ocurrir siempre:

Menos es más

El principal problema de hablar por los codos es que sin darte cuenta abrirás muchísimos frentes, y todo esto desvía la atención de tu cliente.

Tu verborrea hará que le surjan muchísimas preguntas que no son importantes en esta fase del proyecto, y esto se volverá en tu contra porque dará lugar a dos posibles situaciones:

  1. Que no te las pregunte y se quede con miles de dudas. A la mierda tu buena primera impresión.
  2. Que te las pregunte y se arrepienta al instante cuando vea que tú (que sigues muy arriba) las respondes todas sin parar, una detrás de otra en plan metralleta como si no hubiera un mañana ¿Crees que esto te ayuda a cerrar la venta?… pues no.
Si hablas por los codos vas a saturar a tu cliente. Sé concreto amigo mío: menos es más Clic para tuitear

Debes darte cuenta de que tú lo tienes todo muy claro y te parece sencillo lo que estás explicando, pero si te pones en la piel de tu cliente te darás cuenta de que estás explicando ecuaciones de segundo grado a una persona que ha venido a hablar de la tabla del dos.

Pero  ¡ojo!, no es que tu cliente sea tontito y no pueda entender lo que le cuentas, es que ahora mismo le importan un cagao las ecuaciones de segundo grado… Ha venido a hablar de la tabla del dos ¿qué estás haciendo cansino?

Si no sabes frenar a tiempo, transformarás un cliente convencido en una persona confundida a la que se le está empezando a hacer larga la reunión, y lo peor de todo es que ya se ha olvidado de la buena impresión que le causaste al principio.

¿Te preocupa que la reunión haya sido demasiado corta?. Tranquilo, que dure poco no es un problema. Las reuniones deben ser productivas, no largas.

Lo bueno si es breve dos veces bueno

No te enrolles en tus artículos, no siempre es necesario

Antes de nada quiero compartir contigo que me parece flipante que yo esté escribiendo sobre esto… si has leído alguno de mis artículos anteriores sabrás porqué lo digo, pero volviendo a refranear:

Nunca es tarde si la dicha es buena

El señor Google y los entendidos en SEO un buen día nos dijeron que nada de de artículos cortos, que eso de 500 palabras en un post es para loosers, si vas a escribir y quieres posicionar tu contenido, de 2000 palabras para arriba…

¿Y qué hicimos nosotros? Pues obedecer y contar palabras como cabrones para llegar a “la meta”, y si conseguimos 5873 palabras ¡pues mejor!, plusmarca personal y premio al artículo tostón del año…

Y es que leemos y nos quedamos con lo que nos da la gana… porque el señor Google y estos mismos entendidos en SEO también nos han dicho muchas veces que es mejor calidad que cantidad, y que la originalidad es muy importante, pero ya ves tú, esto preferimos no tenerlo en cuenta.

¿Cuantas veces te ha pasado esto?

Ya sea por una búsqueda, por redes sociales o por ciencia infusa, caes en un título que te llama la atención y que a priori va a tratar sobre un tema que te interesa. Pongamos como ejemplo que estás interesado en las ecuaciones de segundo grado.

Así que empiezas a leerlo, y cuál es tu sorpresa cuando te encuentras con que el artículo tiene mogollón de paja (y no es la primera vez que te pasa) y muchos párrafos destinados a contar cosas como: “Qué es un número”, “El origen: la tabla del dos”, “Diferencias entre sumar y restar”…

¿Tamos tontos o qué?

Extiéndete lo que te de la gana, es más. Si el tema me interesa te voy a agradecer muchísimo que logres llegar a la meta de 2500 palabras, pero no intentes colarme párrafos de relleno a toda costa, por favor.

Sé que pensarás que para eso existen los índices al principio de los artículos, yo puedo hacer clic en el punto que me interesa y listo. Y tienes razón, pero no me digas que no te ha pasado nunca que al hacer clic en ese punto has caído en un miserable párrafo refrito de la Wikipedia… ¿a que sí?

Poniéndome en la cabeza del autor creo adivinar que en muchos caso habrá hecho un análisis de búsquedas, habrá visto que ese tema podría tener tirón y decidió escribir sobre él sin tener ni pu** idea de ello.

¡Maravilloso! Gracias por jugar con mi tiempo de mala manera. Vale que no tengo la apretada agenda de Amancio Ortega o Bill Gates, pero que quieres que te diga, tengo cosas mejores que hacer que leer tu trabajo del cole de 5º de EGB.

Toma campeón, tu nota:

¡Joder, no me puedo creer que me haya vuelto a enfadar al escribir un artículo! Espera que ya termino.

En el término medio está la virtud

Cuando un artículo lo merezca, escribe todo lo que sea necesario y más. Pero cuando un artículo no da para más sucede lo mismo que en las reuniones, seguir escribiendo solo puede empeorar las cosas.

Tengo guardados como oro en paño artículos larguísimos que son auténticas obras maestras. En esos casos jamás me quejaré de su longitud, son artículos realmente útiles en los que no sobra ni una coma porque se nota que quien lo ha hecho se lo ha currado. Son largos porque deben serlo y los autores tienen toda mi admiración y agradecimiento.

Pero es que también guardo muy de cerca esos artículos breves y concisos que resuelven dudas sin rodeos, van al grano sin artificios y te alegran el día cuando te los encuentras: ¿tienes un problema?… toma, la solución.

¿Son peores estos últimos que los primeros?… No lo creo.

En ambos casos se trata de artículos útiles, se trata del famoso “contenido de calidad”, así que  lo más normal es que tarde o temprano logren visitas y repercusión

No se trata de hablar como en un telegrama o de meterle la tijera a los artículos porque sí, ni de alargar el tema hasta la saciedad solo para agradar a Mr. Google, cuenta lo que quieras contar y cuéntalo bien.

Este artículo es un buen ejemplo; no da más de sí, así que me despido con un último consejo:

Consejo final:

Si quieres que tus artículos funcionen
deja de contar palabras y empieza a contar historias

Hola, soy David! Director de Marketing de Ensalza y enamorado de mi profesión. No me considero experto en nada, pero sí muy curioso y con ganas de seguir aprendiendo.

En mis artículos me muestro tal y como soy, no me gusta aparentar y mucho menos aburrir al personal hablando de cosas muy técnicas.

Siempre que puedo uso el humor en mis post, así me puedo desahogar y repartir un poco de cera sin que nadie se enfade...

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