¡Hola bienvenido! Hoy voy a tocar un tema que a priori no parece muy original. Cómo saber si tu web necesita un cambio drástico.

Hombre, así de primeras pensarás que no necesitas leer este artículo para responder a esa pregunta… Si es fea como un demonio necesita un cambio radical; y si es más bonita que un San Luis pues no. Tampoco hay que ir a Harvard, ¿no?

Tu página web necesita un cambio

Peeeeero, si basas tu decisión solamente en el aspecto estético te estás equivocando, porque estás olvidando detalles mucho más importantes. Así que échale un vistazo al post por si acaso, no seas así… Y si después de leértelo no te he aportado nada útil me insultas cruelmente en los comentarios y andando. ¿Trato hecho?

Y como siempre voy a intentar darte unos consejos prácticos sin tener que recurrir a lenguaje muy técnico, ¡venga vamos al lío!

Repite conmigo: CONVERSIÓN


Pues chico, no sé a qué te refieres… Vosotros los de marketing siempre usáis palabrejas que me dejan con dudas.

Que sí hombre, seguro que ya has oído esta palabra alguna vez, pero por si acaso empecemos por definir qué significa esto para estar seguros de que hablamos el mismo idioma.

¿Qué significa conversión en Marketing?

Cuando diseñamos una web, lo primero que debemos hacer es fijar unos objetivos. Hasta ahí todo correcto ¿no?.

Pues cada vez que alguien visite nuestra página y cumpla uno de esos objetivos se produce una conversión. Vale, mis definiciones no son dignas de la R.A.E, pero seguro que lo has entendido; si te aburro demasiado sé que vas a dejar de leer y prefiero tenerte aquí cerquita.

El objetivo por excelencia es la compra, pero ¡ojo!, este no debería ser tu único objetivo. Debes definir otros objetivos para poder analizar el comportamiento de los usuarios con el fin de conocer mucho mejor a tu cliente, solo así sabrás en qué punto se encuentra y qué ofrecerle en cada momento.

Algunos ejemplos pueden ser: suscripción a tu newsletter, tiempo que permanecen los usuarios en el sitio, descarga de información, rellenar un formulario de contacto… Si no logras ninguno de estos objetivos significa que no convierte, y por lo tanto tu web necesita un cambio drástico pero ya.

¿Por qué se llama conversión? Porque un “simple visitante” pasa a convertirse en un cliente, un suscriptor, un seguidor, un comprador, un “interesado”… En definitiva, pasa de ser un desconocido a ser alguien especial para ti.

5 pistas para saber si tu web necesita un cambio drástico

1- Tus visitas salen por patas. Eres un brasas.

No te das cuenta, pero lo eres. El típico amigo cansino que se te agarra del cuello cuando se ha tomado 4 copas tampoco tiene ni idea de lo pesado que resulta, pero no le aguantas ¿verdad?

Sé que tienes un negocio y que quieres vender, pero no todo aquel que visita tu página tiene la tarjeta de crédito en la mano y está deseando gastar su pasta en lo primero que se encuentre.

Normalmente, las personas tenemos la fea costumbre de leer e informarnos antes de decidir, así que cabe la posibilidad de que esa persona que navega por tu web esté simplemente haciendo eso: leer e informarse.

Amigo mío: no hay nada más agobiante que un POP-UP en todo el careto “invitándote” a comprar cuando estás leyendo tranquilamente.

Pop ups agresivos

¡MÉTETE TUS POP-UPS POR EL CHARLIE!… – Imagen de Rambo: rollorevelado.com

Aunque tu objetivo sea vender y tu cliente lo sepa (porque no es tonto), no puedes ser tan obvio. ¡Joder mímale un poquito!. Los dos sabéis que quieres llevártelo a la cama, pero antes dile lo guapo que está, ponte tus mejores gayumbos y échate un poco de colonia, no me seas…

Si te pones en su piel entenderás que es totalmente lógico que quiera estar seguro antes de tomar una decisión. Convéncele y tómate tu tiempo.

Pongámonos filosóficos y pedantes:

La paciencia es un árbol de raíz amarga pero de frutos muy dulces.

Proverbio persa

CONCLUSIÓN:

Si hace tiempo que no recibes contactos, ventas o solicitud de presupuesto a través de tu web (repite conmigo: CONVERSIONES), no llames a tu agencia de diseño web. No está roto el formulario.

Tu web no necesita un cambio drástico, pero tu actitud ante tus clientes sí. Trátales como personas y verás como dejan de huir.

Venga, dale al pajarillo:

Tu web no necesita un cambio drástico, tu actitud ante tus clientes sí. Clic para tuitear

2- Tu competencia

¿Qué tal tu ombligo?, ¿bien?, ¿cuántas veces te lo has mirado ya? Déjalo tranquilo que no se ha movido de su sitio.

No estás solo en “la interné” y existen muchas empresas que ofrecen tus mismos servicios o productos. Si no tienes ni idea de cómo lo están ofreciendo ellos juegas en desventaja.

Como te he comentado antes, a las personas nos gusta informarnos y comparar antes de tomar una decisión, así que, aunque no te guste, tu web va a ser comparada con las de tu competencia.

El mejor termómetro para saber hacia donde camina tu sector es tu propia competencia y visitar su página web es gratis… no me seas vaguete. Date una vuelta por la red y visita las páginas web que ofrecen lo mismo que tú, a ver qué te encuentras.

Después compáralas con la tuya; si tu web no convierte probablemente sea porque pierdes en esa comparación.

Mucho cuidado, ¡no te hablo de copiar! Si se te ha pasado por la cabeza hacerlo voy a tener que subir unos parrafos para arriba y chivarme a Rambo para que te quite esa idea de bombero.

Te aconsejo que te pongas en la piel de tu cliente y que analices objetivamente qué están haciendo otros mejor que tú y en qué necesita mejorar tu web.

A lo mejor ellos son menos agresivos (brasas, que eres un brasas), a lo mejor son un poco más directos (blando, que eres un blando), a lo mejor explican con más detalle sus servicios, a lo mejor cuentan con un chat online para resolver sus dudas, a lo mejor se los meten en el bolsillo con un blog fantástico o usan las redes sociales como los ángeles… ¡Yo que sé! Busca pistas y actúa porque tu web no funciona.

Si no vendes, analiza a tu competencia para saber qué hacen mejor que tú Clic para tuitear

Una vez que hayas detectado estas debilidades, ya puedes ponerte manos a la obra y pegarle un buen cambio a tu web.

Si por el contrario descubres que son los demás quienes te copian a ti, enhorabuena: eres el rival a batir.

Aunque supongo que eso ya lo sabrás porque tú si tienes conversiones. ¿verdad?. De hecho no sé que haces leyendo este artículo… yo si fuera tú, me iría directamente a los comentarios a insultarme cruelmente, porque a ti no te voy a aportar nada útil 😉

CONCLUSIÓN:
No copies ¡eh!, que te veo…

3- Tus textos, ay tus textos…

¿Hace cuantos años que escribiste los textos de tu web? No me digas que “te quitaste el marrón” en su día y no los has vuelto a leer…

Si es así no hace falta que sigas leyendo; tu web necesita un cambio drástico.

A lo mejor hace años los textos no eran tan importantes. Los clientes se fijaban en esas animaciones flash tan guapas, en la música de fondo, en los datos de contacto y poco más (mentira, los textos siempre han sido importantes, pero estaban de moda otras cosas y era más cómodo no pensar y dejarse llevar por la corriente).

Pero ahora mismo, los textos lo son todo.

Sirven para que tu cliente conozca las virtudes de tu empresa, para destacar sobre tu competencia, para demostrarle que no eres un brasas vendemotos (mis disculpas si usted se dedica a la venta de motocicletas, no pretendía ofenderle). En definitiva, para lucirse, enamorar y convencer.

No puedes permitirte el lujo de “pasar” de los textos de tu web. ¿Qué crees que va a leer tu cliente cuando visita tu web, la etiqueta del champú? ¡Ay tus textos!

Espero haberte convencido con mi explicación, pero si no es así y eres de los que toman sus decisiones en base a la moda del momento, te voy a contar un secreto: cuidar tus textos está de moda.

Pero es que, además, lo más probable es que tu propio servicio también haya evolucionado y que los textos que en su día se ajustaban fielmente a la filosofía de tu empresa ahora no sean del todo fieles a la realidad.

CONCLUSIÓN:

Si tus textos no venden es normal que tú no vendas, pero ojo brasas que te conozco… Tus textos deben convencer a tus clientes, no ponerles un cuchillo en el cuello.

Se acabó eso de “somos una empresa joven y dinámica” y esos textos impersonales que parecen definiciones de diccionario, ahora tu cliente quiere conocerte antes de comprarte, por lo que toca ser transparente y cercano.

Te voy a contar un secreto: cuidar los textos de tu #web está de moda. Clic para tuitear

No hace falta que tengas el don de la escritura, puedes contratar este servicio a un profesional; eso sí, es tarea tuya contarle a ese profesional tus puntos fuertes ¡que no es adivino!

En resumen, tu web necesita un cambio radical si tus textos dan vergüenza ajena.

Y hablando de vergüenza, si este es el motivo por el que no escribes es porque te mueres de la vergüenza, aquí te dejo unos consejos para superar tu miedo a escribir.

4- Versión responsive

Tranquilo, que no voy a soltarte otra vez el rollo de lo importante que es que tu web sea responsive, sé que ya lo sabes.

Lo que vengo a advertirte es que con eso a veces no basta. ¿Te suena de algo la palabra CONVERSIÓN…? (ahora el brasas soy yo jeje) Pues eso.

Tienes que intentar que la experiencia de usuario en tu web sea perfecta, que esté cada cosa en su sitio, y asegurarte de que lo más importante de cada página no esté al final del todo.

Puedes pensar que la versión responsive de tu web sirve solo para que tus usuarios naveguen por ella más fácilmente y para que Google no te penalice por no tenerla… Pero si piensas eso es porque hace mucho que no revisas tu Analytics, ¿verdad?.

Cada día es mayor el número de visitas desde dispositivos móviles, y esas visitas son las mismas que nos gustaría convertir en clientes. Por lo tanto, si tu web no termina de funcionar del todo bien te aconsejo que le eches un ojo a este detalle.

Navega por tu web desde el móvil y sé todo lo crítico que puedas, sé hiriente, ve a hacer daño, con dolo, premeditación y alevosía. Seguro que encuentras detalles que cambiar para favorecer la conversión a través del móvil.

CONCLUSIÓN:

A lo mejor tu web no necesita un cambio drástico, pero tu web vista desde el móvil sí lo necesita.

*ATENCIÓN PREGUNTA:  En nuestra versión responsive, ¿dónde debe ir lo importante…?

¡ARRRIIIIBAAAAA!

5- El diseño

Al principio del artículo te he dicho algo como: -…si es fea como un demonio necesita un cambio radical; y si es más bonita que un San Luis pues no”. Pues esto no es siempre así, mira tú por donde… Hace tiempo escribí un artículo donde hablaba de que un diseño bonito no siempre es un buen diseño puedes echarle un vistazo para saber porqué pienso eso.

Pero volviendo al tema, vamos a ver cuándo el diseño de tu web necesita un cambio urgente.

De nuevo tienes que levantar la cabeza de tu ombligo; olvida tus gustos personales porque no sirven para nada. El diseño es algo tan subjetivo  que lo que a ti te parece precioso a otra persona le puede producir náuseas. Bueno lo mismo me he pasado un poco, no creo que tengas tan mal gusto si estás leyendo nuestro blog… 😉

Sirva como prueba de esta diversidad de gustos que hay a personas a las que Adrien Brody les parece guapo (entre ellas mi chica…):

¡Válgame Dios!

Por este motivo, más allá de lo que te guste a ti, debes saber cuál es la tendencia actual y decidir entre esta difícil disyuntiva: – ¿Sigo la corriente o me diferencio del resto?

Pues mi consejo sería diferente en base a estas dos circunstancias:

1-  Si tu web es una fotocopia de las de tu competencia.

Deberías trabajar en darle un poco de gracia para que sea más “recordable”. Esto unido a unos buenos textos que aporten personalidad deberían ayudarte a mejorar tus resultados.
*Importante: deja que se encargue del diseño un profesional.

2- Si al comparar tu web con las demás resulta que la tuya es “la rarita”.

¿Conoces el dicho “Que hablen de ti aunque sea mal”? Pues con el diseño de tu web, mejor que no pase.

Te recomiendo que la estandarices un poco, que mantengas algo de personalidad pero sin asustar a tus clientes. Algo demasiado fuera de lo común suele chirriar y generar desconfianza.
*Importante: deja que se encargue del diseño un profesional (y con tus antecedentes más todavía)

CONCLUSIÓN:

Revisa el diseño de tu web “con ojos de otro”, porque tu web no funciona y el aspecto puede ser uno de los culpables.
Que hablen de ti aunque sea mal... con mi web NO GRACIAS Clic para tuitear

Venga, que ya termino

Solo tú sabes si tu web funciona o no. Así que serás tú el encargado de decidir si le pegas un cambio drástico a todos los niveles o solo le das algún retoquito.

Mi consejo (a no ser que tu web esté claramente obsoleta), es que trates de evitar un cambio radical. Si puedes, ve cambiando poco a poco cada uno de los detalles que crees que no están funcionando. Cambio – Mido – Analizo – Cambio – Mido – Analizo – Cambio – Mido – Analizo…

Si lo haces así podrás tomar decisiones mucho más pensadas y con un porqué; en cambio, si modificas muchos aspectos a la vez te va a resultar muy difícil saber exactamente cual era el problema principal de tu falta de conversión.

Lo que debes tener muy claro es que tu web es una herramienta muy muy muy muy pero que muy potente, y si no te está aportando nada de nada es que algo no estás haciendo bien.

Bueno, pues hasta aquí mi artículo de hoy.

Hemos hecho un trato ¿recuerdas?, así que si no te ha resultado útil el post puedes proceder a insultarme en los comentarios (tranquilo, me he preparado psicológicamente y me siento fuerte de mente para aguantar lo que haga falta…)

Eso sí, si te ha gustado el artículo también te invito a comentar, ¡que no solo de insultos vive el hombre!.

Gracias por leernos 😉

Hola, soy David! Director de Marketing de Ensalza y enamorado de mi profesión. No me considero experto en nada, pero sí muy curioso y con ganas de seguir aprendiendo.

En mis artículos me muestro tal y como soy, no me gusta aparentar y mucho menos aburrir al personal hablando de cosas muy técnicas.

Siempre que puedo uso el humor en mis post, así me puedo desahogar y repartir un poco de cera sin que nadie se enfade…

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