El fin de semana pasado salí con unos amigos a tomar unas cañas. Nos sentamos en una terraza que, no os voy a engañar, no tenía pinta de que le sobraran muchas estrellas Michelín. Tras mirar la carta por encima, decidimos preguntarle al camarero si las croquetas caseras eran realmente caseras.
El camarero (no muy amante de la ducha), se vino arriba. Dijo que las hacía él mismo con mucho cariño y amor. Es más, criticó a esos sitios que venden croquetas congeladas como si fueran caseras, ¡le parecía inaceptable! Y venga a soltar virtudes de sus croquetas: que si no habíamos probado otras iguales, que ya veríamos qué buenas, que íbamos a repetir seguro. En definitiva, en su opinión él hacía las mejores croquetas del mundo. ¡Cómo no íbamos a probarlas! Y diez minutos después aparecieron las famosas croquetas. (No son las de la foto, pero se parecían bastante)

No es que estuvieran malas, ¡es que eran las peores croquetas que había probado en mi vida! Muy saladas y con un regusto extraño por dentro. Con sabor a chopitos por dentro y sardinas por fuera. Os prometo que no exagero, soy un amante de las “tascas” de barrio de toda la vida y he probado de todo, ¡pero esto me superó!

¿Por qué te cuento todo esto?

Pues porque es un ejemplo que puede pasar en cualquier negocio. En muchas ocasiones pensamos que nuestras “croquetas” son las mejores del mundo, y no nos molestamos en pedir opinión a nuestros clientes.

“Las críticas no serán agradables, pero son necesarias”

Winston Churchill (1874-1965) Político británico

 

Es muy importante que preguntes a tus clientes, que aprendas de sus comentarios y encajes bien las críticas porque aunque no lo creas, de esto depende tu éxito.

Una comunicación clara y directa con tus clientes facilita muchísimo tu labor. Descubrirás, de primera mano, tus puntos fuertes y tus debilidades, y es muy importante que no busques siempre el cumplido y la adulación. Acepta las críticas si te las hicieran. Busca la crítica sincera, sólo así podrás potenciar tus virtudes y detectar tus defectos.

Nosotros desde luego, no volveremos a esa terraza, y el hombre probablemente nunca sabrá porqué teniendo unas croquetas tan buenas cada vez tiene el restaurante más vacío.

“Quien se enfada por las críticas, reconoce que las tenía merecidas”
Tácito (55-125) Historiador romano

 

Yo creo que mis artículos son una maravilla, pero por si acaso… ¿Tienes algo que aconsejarme? Suéltame tu crítica. Prometo no enfadarme y aprender.

Hola, soy David! Director de Marketing de Ensalza y enamorado de mi profesión. No me considero experto en nada, pero sí muy curioso y con ganas de seguir aprendiendo.

En mis artículos me muestro tal y como soy, no me gusta aparentar y mucho menos aburrir al personal hablando de cosas muy técnicas.

Siempre que puedo uso el humor en mis post, así me puedo desahogar y repartir un poco de cera sin que nadie se enfade...

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