Hola, como puedes ver en el título del artículo hoy me he levantado tierno, no sé, algo raro me pasa…

Sirva como ejemplo que en la ducha me he puesto a tararear una canción de Taylor Swift, ¿pero qué co** me pasa?, si siempre he sido un tío con una cultura musical envidiable.

Pero lo más extraño de todo ha sucedido después: no he insultado a nadie conduciendo de camino a la oficina. Es más, me ha parecido que todo el mundo conducía bien. Flipante, ¿verdad?.

Los taxistas no iban entre dos carriles cerrándome el paso, las motos no se metían por mis ángulos muertos a 200 por hora y el coche de atrás no me ha pitado cuando he tardado 0,3 segundos en arrancar con el semáforo en verde. Muy fuerte, y claro ahí he pensado: ¡uy! Esto no es normal David ¡tú estás enamorado!

Así que me he parado a reflexionar sobre el motivo de este enñoñamiento espontáneo y creo que ya sé lo que me pasa: siento algo especial por los mal llamados “clientes pequeños”, me llegan a la patata.

pequeño cliente empresa

Elige bien a tu cliente y vivirás feliz

Está claro que no siempre podemos elegir a nuestros clientes, si tienes una empresa o eres autónomo (todo mi apoyo compañero) ya sabrás lo difícil que resulta pagar las facturas, así que no está la cosa como para ponerse “tiquismiquis” de primeras.

Cuando un cliente llama a tu puerta le recibes con los brazos abiertos. Siempre. Y luego ya veremos…

Aun así merece la pena intentarlo, porque quien más quien menos ya sabe con qué tipo de cliente se encuentra más a gusto. Pasamos muchas horas currando y creo que es importante buscar la felicidad para no terminar volviéndose loco.

Pasamos muchas horas currando, intenta ser feliz para no volverte loco Clic para tuitear

Además, que tú trabajes feliz también da como resultado un mejor resultado y un buen ambiente de trabajo, así que todos contentos.

Madre mía que empacho de optimismo y positividad, esto de verdad es muy raro, ya empieza a doler. Cuando termine el post me voy directo al médico… O casi mejor me voy a casa y pongo el telediario para compensar con un poco de odio a la humanidad.

Venga vamos al lío.

Pequeño cliente, eres muy grande.

Sí, nosotros hemos descubierto que nos gusta trabajar con este tipo de cliente. En un mundo en el que está tan de moda aparentar y buscar el reconocimiento público y la fama, nosotros optamos por la normalidad y las personas de carne y hueso.

No está bien generalizar y existen muchísimos tipos de cliente, tantos como tipos de persona, pero para no hacer un artículo interminable voy a agruparlos en dos grandes tipos:

Marcas y empresas reconocidas.

También llamadas grandes cuentas, bichos, mostrencos, multinacionales, emporios, pepinos… ya me entiendes.

Pequeños clientes.

Lo que vienen siendo todos los demás, desde el emprendedor que está montando su primer negocio, hasta la empresa consolidada en su sector pero a quien no conoce apenas nadie.

Pues este segundo grupo es el que nos mola a nosotros, porque entre iguales nos entendemos fenomenal, y porque creemos que no hace falta ser gigante para hacer las cosas bien. Es más, creemos que los pequeños tenemos más capacidad de sorprender:

Sé que hay mucho hater por ahí suelto que pensará:

Ya ya… lo que pasa es que los grandes clientes no trabajarían contigo ni de coña, si ni siquiera saben que existes desgraciao”

Pues dos cosas te voy a decir querido hater:

1- Tienes más razón que un santo, es muy posible que mi agencia no dé el perfil para grandes marcas. Y desde luego, no han oído hablar de nosotros en la vida…

2- Aunque te resulte sorprendente, ya hemos trabajado con alguna de estas grandes marcas y de nuestra experiencia podemos sacar muy pocas cosas positivas.

Ya sabes que hoy me he levantado extrañamente flower power, así que no voy a escribir sobre ello (me guardo el tema para mi próximo artículo cuando haya recuperado mi espíritu crítico y pueda repartir cera a gusto).

6 motivos por los que me gusta trabajar con clientes pequeños

Antes de empezar quiero volver a aclarar que con “cliente pequeño” no me refiero solo a aquellos que están empezando o a los autónomos (estoy contigo camarada).

Incluyo en este grupo a todas esas empresas por las que no se pegan las agencias. Esas empresas que aun siendo grandes, no sirven para fardar porque no mola poner su logo en la web…

Y ahora sí, aquí van mis 6 motivos:

1# Por cercanía y autenticidad

Nos encanta la naturalidad. No lo podemos evitar y eso es algo que además no queremos cambiar. Creemos que para demostrar a alguien que eres un buen profesional no hace falta disfrazarse de otra persona.

Me gusta sentirme libre en una reunión, sin tener que medir mis palabras, sin tener que llevar corbata y sin que me juzguen por no llevarla.

Joder me gusta decir palabrotas, ¡coño ya! No tengo el síndrome de Tourette y te prometo que soy capaz de mantener reuniones sin soltar tacos, pero es que no soporto tener que tener cuidado con lo que digo por si no resulta adecuado. ¡Hostia! Un poco de normalidad y menos remilgamiento.

Con un cliente pequeño es más probable que esto pase porque les gusta que les hablen claro, entender lo que contratan y cuánto les va a costar. Sin rodeos y sin palabras pretenciosas.

Y es que a veces nos complicamos demasiado porque no entendemos que se trata simplemente de un acuerdo entre dos personas, donde una persona le pide a otra lo que necesita y la otra le ofrece una solución profesional.

Ni más ni menos.

2# Por empatía

Nosotros sabemos lo que es montar una empresa desde cero. Pero cero patatero… así que nos resulta fácil ponernos en su piel.

Sabemos lo que cuesta, las horas sin dormir, los momentos de frustración, las ilusiones, los gastos inesperados, las decepciones y los subidones de optimismo como este que tengo yo hoy.

Y en una empresa más pequeña es mucho más probable que trates directamente con el dueño, es decir, con alguien que tiene muchas cosas en común contigo, y eso se nota.

Hace tiempo escribí un post sobre lo importantes que han sido y son para nosotros los proveedores: Proveedores. La clave del éxito, Y confío en que alguien que se lo ha currado desde el principio esté de acuerdo con nosotros y nos cuide como hacemos nosotros con nuestros colaboradores.

Cuestión de karma.

3# Por productividad

Un cliente pequeño tiene millones de cosas que hacer al día. No puede perder el tiempo en reuniones improductivas para cada decisión que debe tomar, debe actuar y decidir él solito. Y rápido que las facturas no se pagan solas.

Se convierten en auténticos especialistas de ir al grano, como un adolescente pajillero en plena pubertad… (perdón, esto me ha dado un poquito de asco hasta a mí)

Y esta necesidad de ser productivo y no perder el tiempo en tonterías para nosotros es genial, porque estos clientes nos dicen muchas veces cosas como:

No sé, de esto sabes tú. Tú eres el profesional, por eso he venido a verte. Aconséjame.

Y qué quieres que te diga, esto es música para mis oídos… aunque sea de Taylor Swift

4# Por dinerito

Espera hater, que lo explico antes de que te tires a mi cuello.

No me he vuelto loco, la pasta está en las grandes empresas. Esto es así y punto, así que si tu único objetivo es hacer mucho dinero lo suyo es que trates de conseguirlas como cliente.

Pensar que vas a ganar más dinero trabajando para clientes pequeños es una auténtica gilipollez. Hater, ya puedes dejar de leer.

Peeeeeeeero, en nuestra experiencia trabajando con marcas grandes siempre se ha cumplido la misma premisa: TE EXPRIMEN

No se trata de una relación de igual a igual, eso es evidente y lo saben ambas partes desde el principio.

Así que te toca poner el culo una y otra vez por dos duros (porque te exprimen) a cambio de poder decirle al mundo que ese pepino de empresa es tu cliente. Esto tiene un nombre: APARENTAR, no gracias.

Si piensas que podrás sacarles la pasta porque les sobra y están acostumbrados a comprar caro no sabes lo equivocado que estás. Los puñeteros regatean mejor que Messi y saben más de números que él, así que si te las das de listo lo llevas claro.

Estas pedazo de empresas tienen tanto dinero por dos cosas muy sencillas: uno, porque saben como ganarlo, y dos porque ponen todos los medios del mundo para no gastarlo a no ser que ese gasto les produzca más dinero.

Por este motivo, trabajar con empresas más pequeñas a nosotros nos resulta más rentable, con el plus de que además suelen pagar mucho mejor…

Inviertes el tiempo necesario para hacer el trabajo que el cliente te ha pedido (mirar punto 3) y cobras por ello.

Como cuando compras el pan:

– Hola ¿me das una barra?

– Aquí tienes

– Gracias, ¿cuánto es?

– 45 céntimos

– Aquí tienes

– Gracias

– A ti, hasta luego

– Hasta luego majo

Facilísimo ¿verdad? Porque entre personas y en una relación de igual a igual todo es más sencillo (ojo, que estoy volviendo a generalizar, que de todo hay…)

¿Cuánto crees que tarda en cobrar el panadero de una gran empresa?. Ahí lo dejo…

Entre grandes empresas hay mucho dinero de por medio, pero contigo no bicho. No seas iluso. Clic para tuitear

5# Por fidelidad

Tenemos clientes que llevan trabajando con nosotros desde que abrimos… allá por 2004.

Y oye, la relación sigue intacta, y aunque estas relaciones tan largas no son normales, sí creo que es mucho más probable que se den con clientes más modestos.

¿Por qué?

Porque confían en ti, te han visto dejarte los cuernos por su proyecto, han visto como echabas horas y horas en sacar adelante lo que le dijiste que saldría, y lo más importante de todo: DEPENDE DE ELLOS LA DECISIÓN.

Cuando tu cliente es una gran empresa, puede dejar de contar contigo de la noche a la mañana. Sin motivos aparentes, simplemente porque quieren darle otro aire a la empresa (algo que me parece hasta bien) o porque han cambiado de director de marketing y quiere enchufar a la agencia de su amigo (algo que no me parece tan bien, mira tú).

Un pequeño gran cliente suele ser más fiel, y esto para una empresa como la nuestra que pretende mantener su servicio a lo largo del tiempo es oro puro.

¿Vas entendiendo ya porque estoy tan romanticón? ¡Si es que es pá quererle!

6# Por ilusión

Te prometo que nos sigue haciendo mucha ilusión ver como nuestros amigos crecen, ver un proyecto nacer y sentirte partícipe de su éxito es una sensación increíble.

Lo mismo pasa cuando recuerdas la primera reunión con el dueño de aquella empresa anticuada, que no tenía ni idea de internet y apenas sabía mandar un mail (repito, 2004 en España) y ahora se te caen las lagrimillas cuando le ves con sus followers en Twitter y sus videos en Youtube.

Pues de estas cosas también se enriquece uno, como he dicho al principio pasamos muchas horas en el trabajo, así que lo suyo es que intentemos que estas horas nos aporten algo más que estrés y mal rollo.

Porque aunque esta frase esté más vista que el tebeo no deja de ser verdad:

Elige un trabajo que te guste y no tendrás que trabajar ni un día de tu vida.

Estos son los 6 motivos por los que a nosotros nos gustan los pequeños grandes clientes, pero desde luego no es una verdad absoluta.

Si tú te mueves como pez en el agua entre los grandes y disfrutas con lo que haces, ni se te ocurra salir de ahí… ¡Pilla la mandanga! Hazlo por nosotros hermano 😉

Cada uno debe detectar el perfil de cliente con el que mejor se siente y con el que obtiene mayor rentabilidad (que para eso montas un negocio) e intentar conseguir el mayor número de clientes de ese tipo.

Detecta tu tipo de cliente ideal y trata de conseguir muchos como ese. Ni más ni menos. Clic para tuitear

¿Significa este artículo que renunciamos a los grandes clientes?

Oye oye, que me he levantado enamorado pero no soy idiota…

Recuerda que al principio del post he dicho que no está la cosa como para ponerse tiquismiquis, si un gran cliente llama a nuestra puerta le recibiremos con los brazos abiertos. Siempre. Y luego ya veremos…

Y tú, ¿tienes claro cuál es tu cliente ideal?, ¿haces algo especial para captar ese perfil y no otro? Cuenta cuenta, ¡que para eso están los comentarios!

NOTA: Este artículo está inspirado en el comentario que dejó el gran Marco Antonio en mi artículo anterior:  Venga en serio… ¿en qué eres bueno de verdad?

En su comentario, con toda la razón del mundo, me hizo ver que no todos los clientes son iguales y me recordó porqué me gustan tanto los míos.

Si no conoces a Marco Antonio es porque nunca has leído un comentario suyo… si no te acordarías de él. Es un grande, ¡gracias por inspirarme maestro!

Y después de este inciso reitero: ¡comenta insensato, comenta!

Gracias por leernos, nos vemos en el próximo artículo 😉

Hola, soy David! Director de Marketing de Ensalza y enamorado de mi profesión. No me considero experto en nada, pero sí muy curioso y con ganas de seguir aprendiendo.

En mis artículos me muestro tal y como soy, no me gusta aparentar y mucho menos aburrir al personal hablando de cosas muy técnicas.

Siempre que puedo uso el humor en mis post, así me puedo desahogar y repartir un poco de cera sin que nadie se enfade...

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